Participé de una reunión con colegas donde nos propusimos trabajar interdisciplinariamente para pensar alternativas de intervención en las problemáticas que atraviesan los docentes y directivos de las instituciones educativas.
El entusiasmo impulsó a compartir distintas ideas que surgían en la presentación de nuestros perfiles, pero al transcurrir el tiempo de coincidir en miradas sobre los sujetos de estudio, se fue trazando una muestra diagnostica un tanto ensombrecida, que presentaba al ámbito y a sus actores principales agobiados de presiones y abroquelados en la negación a abrir el juego a la misma comunidad y/o a posibles agentes externos para buscar juntos salidas posibles a las molestias se viven que dentro de la instituciones educativas.
